En cada rincón del mundo donde la paz es frágil, hay argentinos que eligen estar presentes. No por obligación, sino por vocación. Hombres y mujeres que, lejos de su hogar, representan mucho más que una bandera: representan valores, compromiso y humanidad.
Hoy ponemos en valor la historia del Tc Diego Sebastián Abarza, desplegado en la República Centroafricana. Su experiencia nos acerca a una realidad compleja, pero también nos recuerda que incluso en los escenarios más desafiantes, la esperanza sigue siendo posible.
Ser parte de una misión de paz no es solo cumplir una tarea. Es tender una mano, generar confianza y proteger la vida.
Porque servir a la paz… es construir futuro.


